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Argentina supo ser un país en el cual la posibilidad de ascenso social estaba abierta a todos los ciudadanos. Esa movilidad social se apoyaba en un sistema de educación pública que por ambición, alcance y calidad fue referencia obligada en América Latina.

EducaciónEl proceso de concentración, exclusión y empobrecimiento que afectó a millones de argentinos en las últimas tres décadas de nuestra historia tuvo como correlato la fragmentación y la creciente inequidad de la inversión en educación.

Se consolidó un modelo social y educativo en el cual padres pobres crían chicos pobres que asisten a escuelas pobres, conformando un proceso circular que reproduce y perpetúa la pobreza.

Los estudiantes que pertenecen al 20% del país reciben una educación comparable con el promedio de un país desarrollado, mientras que los argentinos pobres reciben una educación con deficiencias equivalentes o mayores a otros países de la región.

Por efecto de la organización federal del país, esta disparidad también tiene un correlato geográfico en el territorio argentino. El 60% de los niños del país forman parte del 40% de la población pobre y se estima que 8 de cada 10 jóvenes pobres no termina los estudios secundarios. Las causas del bajo desempeño son varias:

  • Los mayores recursos invertidos en el segmento de colegios privados.
  • La existencia de un esquema de prioridades invertidas que hace que las escuelas públicas en los lugares ricos tengan hasta 40% más de capital físico que las escuelas pobres. Debería ser al revés.
  • La carencia de un ambiente estimulante para el estudio, falencias nutricionales y enfermedades contraídas en la etapa prenatal o en el período de lactancia. Estos factores inciden en el proceso de maduración cerebral.


EducaciónSi los padres no pueden alimentar y educar a sus hijos, los resultados de la mayor inversión en educación pública serán sub-óptimos. En consecuencia, para nivelar las oportunidades iniciales de los niños argentinos no sólo es necesaria una mayor inversión en la escuela pública, sino también promover una mayor concentración de recursos humanos y materiales en las escuelas a las que asisten los niños más pobres.

OBJETIVOS
Hay una nueva ley federal de educación que no debería quedar solo en el anuncio o en la sanción de la misma, sino que debe servir para implementar objetivos concretos y cuantificables:

  • Que se cumplan los 180 días de clase que marca la ley 25.864.
  • Que la doble escolaridad primaria y secundaria sea una realidad en las escuelas de zonas pobres.
  • Que las escuelas estén abiertas los sábados y domingos en los lugares de mayor marginación.
  • La evaluación anual y publicación integral de los resultados a nivel desagregado, por escuela.
  • Una fuerte ampliación y extensión del PIIE a todas las escuelas pobres del país y la multiplicación de su presupuesto.
  • La reducción de los excesivos gastos administrativos del sistema educativo argentino.
  • La formación, capacitación y evaluación periódica de los docentes.
  • La asignación universal por hijo a los hogares pobres pero condicionada a la presentación del certificado escolar entre los 4 y 18 años.
  • Un examen general de graduación al terminar los estudio secundarios.
  • Mayores retribuciones para los mejores maestros y para los maestros de escuelas pobres o ubicadas en áreas urbanas marginales.
  • Premios de excelencia al mejor maestro en cada escuela.
  • Programa amplio de becas para que jóvenes pobres accedan a la educación terciaria.
  • Un fuerte estímulo a las escuelas técnicas.
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