

Décadas de políticas erradas y de negación del problema han llevado a miles de hogares a una situación de pobreza estructural, por lo tanto tendremos que abocar los mejores recursos del Estado para erradicar la pobreza en nuestro país.
Actualmente hay 10, 7 millones de argentinos que son pobres; 5 millones de personas son menores de 18 años y 3,6 millones de argentinos son indigentes y se encuentran en una situación de pobreza extrema.
¿Cómo se logra revertir esta triste realidad? Dándole a la CRUZADA contra la pobreza el rol central en la política del gobierno, capacidad de gestión e intervenciones sostenidas en el tiempo.
Así seremos capaces de revertir la tendencia de desigualdad y deterioro del tejido social que padecimos en los últimos treinta años.
Es tiempo de diseñar una política integral que ataque las causas de la pobreza además de sus efectos. Ese programa debe incluir ingresos, educación, salud y vivienda:
Argentina fue alguna vez una tierra de oportunidades para todos, independientemente del origen o la condición social. Un lugar caracterizado por la movilidad social ascendente en el cual los hijos podían aspirar a una vida mejor que sus padres. Volver a una sociedad socialmente mas justa insumirá tiempo, esfuerzo y recursos.
La limitación de recursos no es un tema central para afrontar las obligaciones del Estado en términos de la deuda social, sino la incapacidad de gestión y el uso clientelar de los fondos presupuestados: 13.000 millones de pesos es el monto total de la transferencia dineraria que sería necesaria para sacar a todos los hogares pobres de la pobreza, el equivalente a la inversión anual que hace el sector público con resultados insatisfactorios. El Estado no ha asumido plenamente aún, y no ha respondido de un modo eficaz, a la devastación que afectó a más de la mitad de la población argentina en los últimos años.
El programa social y las acciones de gobierno destinadas a eliminar la pobreza deben concertar acciones en el marco de un programa integral y multidisciplinario. El estado debe garantizar a todos los ciudadanos sin excepción el acceso a una vivienda digna, a la educación, a la salud y a la seguridad social. Un programa posible para eliminar la pobreza sería el siguiente:
La nueva cultura de administración debe instalarse en Argentina, no puede admitirse la desigualdad por falta de coordinación entre Ministerios, ausencia de registros ni reemplazar la organización social por las fuerzas políticas del mercadeo de votos y prebendas.