Presidente Lavagna
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Presentado en la Ciudad de Buenos Aires
y en Lomas de Zamora, provincia de
Buenos Aires, el 30 de agosto de 2007


Diagnóstico
. Argentina supo ser en el pasado un país con posibilidades de ascenso social para todos los ciudadanos. Esa movilidad social se apoyaba en un sistema de educación pública que por ambición, alcance y calidad fue referencia obligada en América Latina.

Las evaluaciones de resultado, cuando se hacen o se publican -el gobierno de los Kirchner ha discontinuado la participación en tests internacionales, reducido la frecuencia de las evaluaciones de calidad, negado la publicación de los resultados-, muestran una brecha creciente en el desempeño de los estudiantes que pertenecen al veinte por ciento más rico del país y que recibe una educación en calidad comparable con el promedio de un país desarrollado, respecto al resto, en particular de los dos quintiles de menores ingresos. Hoy los argentinos pobres reciben una educación con deficiencias equivalentes o incluso mayores a otros países de la región.

El gobierno ha concentrado su actividad en la discusión y elaboración de leyes –como la publicitada ley nacional de educación sancionada en 2006- que enumeran grandes principios y aspiraciones pero no se ha ocupado de lo más importante: la gestión. Los problemas de la educación pública –así como los de otras áreas de la administración- no se resuelven cambiando leyes sino ocupándose de hacer cumplir las leyes perfectibles que ya existen pero no se cumplen como la ley 25.864 que establece un mínimo de 180 días de clase en todo el país.

Respuesta.  Nuestro plan de educación se afirma sobre los siguientes principios:

1) Asumir como objetivo rector de la política educativa mejorar la calidad y la equidad de la educación pública en todos los niveles. Para ello hay que evaluar resultados de manera permanente.

2) Promover la participación de los padres en la escuela porque está demostrado en la Argentina y en la experiencia internacional que las escuelas en las cuales las cooperadoras y los padres tienen un rol activo obtienen mejores resultados.

3) Fortalecer el énfasis en la adquisición de competencias básicas (v.g. matemáticas, lectoescritura, informática) en el nivel inicial.

4) Dar un fuerte impulso a la educación técnica en el nivel medio y terciario porque es esencial para cubrir el déficit en la formación de nuestros chicos respecto de las aptitudes técnicas que les exige el mercado laboral.

5) Promover la capacitación permanente de los docentes invirtiendo fuerte en los institutos de formación que son más de 1.000 en todo el país. Allí también hay que evaluar resultados de modo sistemático.

6) Capacitar a las autoridades provinciales y, en definitiva, a las autoridades de las escuelas del país en planificación estratégica para mejorar la gestión y obtener mejores resultados.

7) Tender a reducir la brecha salarial entre los salarios promedios de los docentes en la escuela pública y privada.

8) Fortalecer la Universidad Pública, garantizando su gratuidad, pluralidad y autonomía respecto al poder político.

9) Asisitir a las provincias desde el Ministerio de Educación de la Nación con recursos y capacitación para disminuir la desigualdad que existe entre las provincias ricas y las provincias pobres.

En función de estos principios rectores, el Plan Lavagna prevé:

  • Un programa nacional para financiar la jornada completa en todas las escuelas pobres de zonas urbanas del país (alrededor de 5,800 escuelas) y para abrir las escuelas en las zonas de mayor marginalidad los fines de semana . En Argentina el 94% de los alumnos de la escuela primaria asiste a escuelas de jornada simple de 4hs o menos, mientras que en países como Perú, Costa Rica, Bolivia o Guatemala la jornada escolar es de seis horas. El programa prevé una fuerte inversión en infraestructura -la construcción de 2.400 escuelas- que resulta necesaria para poder ampliar la jornada escolar. La ampliación de la carga horaria se destinará principalmente a fortalecer  las capacidades básicas en matemáticas, lectoescritura e informática.
  • Asegurar un mínimo de 180 días de clase en todo el territorio nacional de conformidad con lo dispuesto en la ley 25.864. Está en vigencia la ley, nos vamos a ocupar de que se cumpla.
  • Una asignación universal por hijo a todos los hogares pobres del país condicionada a la presentación del certificado de asistencia escolar. Los programas sociales en vigencia como el Plan Jefes y Jefas de Hogar –a excepción del “Familias”- no tienen esta condicionalidad. El programa que proponemos implica una transferencia de ingresos a los hogares pobres pero con un incentivo importante para aumentar los niveles de escolarización en los  hogares pobres. La abrumadora mayoría de los jóvenes pobres1 no terminó el secundario e incluso una gran proporción de estos jóvenes nunca pisó un colegio secundario. Este programa ayudará a cumplir con la nueva ley nacional de educación que  establece la obligatoriedad del estudio secundario completo. 
  • Hacer, en el inicio del año escolar 2008, una prueba de nivel en todas las escuelas del país. El último operativo nacional se hizo en 2005 pero los resultados no fueron publicados. Los resultados de las evaluaciones serán públicos y servirán no para estigmatizar sino para mejorar el rendimiento de aquellas escuelas con resultados no satisfactorios. La evaluación anual y la publicación integral de los resultados a nivel desagregado, por escuela, es un instrumento indispensable para las autoridades de los colegios y para control de los propios padres.
  • Un examen general para certificar aptitudes básicas al terminar los estudios secundarios similar a los que tienen países vecinos (v.g. Chile y Brasil). Completado un período de transición de tres años y la estandarización del examen su aprobación será un requisito obligatorio para obtener el título secundario.
  • Un programa nacional para auxiliar a las provincias en el mejoramiento de la calidad de los institutos de formación docente y en la certificación de los mismos (hoy son más de 1.000 en todo el país).
  • Un programa nacional para que las provincias puedan mejorar el incentivo salarial destinado a maestros de escuelas pobres o ubicadas en áreas urbanas marginales. El objetivo del programa, sujeto a evaluaciones periódicas y seguimiento de resultados, es llevar los mejores maestros a las escuelas que más lo necesitan.
  • Promover la autonomía de gestión, el rol de las cooperadoras y la descentralización. La experiencia internacional muestra que las escuelas de mejor desempeño se caracterizan por un liderazgo fuerte desde la dirección, docentes motivados y comprometidos con el proceso de aprendizaje y responsabilidad de la comunidad educativa por los resultados.
  • Un plan de becas para los jóvenes que no trabajan ni estudian orientado a las escuelas técnicas y de oficios. En Argentina se estima que uno de cada dos jóvenes de entre 20 y 24 años no ha terminado la escuela secundaria -1.600.000 personas-. Cumplir con la nueva ley de educación implicará un aumento de la matrícula con una infraestructura que ya está al límite. Este problema es a la vez una oportunidad para expandir la matrícula en las escuelas técnicas para lo cual se construirán nuevas escuelas utilizando el Fondo Nacional para la Educación Técnica (el 0,2% del presupuesto nacional) y se usarán incentivos a la demanda orientando las becas a estas escuelas.
  • Un programa nacional integral para promover las aptitudes técnicas que coordine acciones simultáneas en distintos niveles: mayor carga horaria para la enseñanza de matemáticas en el nivel inicial; mayor énfasis a las matemáticas en los institutos de formación de docentes; construcción de escuelas técnicas; becas a jóvenes pobres dirigidas a la escuela técnica y un programa de becas universitarias con mayor concentración en las carreras técnicas y las ciencias duras.  
  • Promover asociaciones público-privadas con aportes del estado y del sector privado para orientar escuelas técnicas e institutos terciarios a las necesidades productivas regionales y locales. Hay dos millones de argentinos de entre 20 y 39 años de edad con educación secundaria completa que son potenciales receptores de instrucción terciaria en institutos tecnológicos vinculados a las necesidades de la producción.
  • Un programa nacional para promover un aumento gradual en la proporción de profesores con dedicación exclusiva que enseñan en las Universidades Nacionales. Hoy representan apenas el 10% del cuerpo de profesores mientras que países vecinos como Chile o Brasil tienen una proporción de profesores con dedicación exclusiva del orden de 40%.
  • Promover un programa de préstamos de honor en las Universidades Nacionales.

1) Cerca de 9 de cada 10.

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