Presentado en Iguazú,
el 13 de Septiembre de 2007
Diagnóstico. Los mayores problemas ambientales de la Argentina actual tienen el mismo diagnóstico. La falta de capacidad en la gestión, así como la superposición de competencias y jurisdicciones en el manejo de recursos compartidos son los principales obstáculos para una correcta gestión ambiental. Por ello es elemental la armonización jurídica a nivel nacional para establecer estándares mínimos de protección, así como mejorar la capacidad de gestión y el compromiso político. No tenemos problemas ambientales irresolubles. Hay signos alentadores que llegan desde distintos lugares del país en el sentido de una conciencia ambiental creciente en el pueblo argentino. Sin embargo, las autoridades nacionales no han tomado el tema con seriedad. Como demuestra el desarrollo del conflicto por las pasteras en el río Uruguay, el tema ambiental ocupa a los funcionarios políticos sólo una vez que estalla una crisis y llega a la tapa de los diarios. Peor aún, se elige a una funcionaria a la cabeza de la Secretaría de Ambiente no por sus méritos sino porque es instrumental para el manejo electoralista de un problema generado con irresponsabilidad.
El crecimiento económico debe ir acompañado de políticas que aseguren un uso sustentable de los recursos naturales y el ambiente para poder satisfacer las necesidades de los argentinos tanto como de las futuras generaciones de argentinos.
Uno de los mayores problemas hoy es la falta de ordenamiento territorial, la cual, por ejemplo, permite el avance de la frontera agropecuaria a costa del bosque nativo. En los últimos 17 años se han perdido más de cinco millones de hectáreas de bosque nativo y se han incrementado significativamente las áreas erosionadas. Este hecho, sumado al fenómeno del cambio climático que genera una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos, tales como inundaciones, tornados, etc. pone de manifiesto la necesidad de contar con un ordenamiento territorial racional y con visión de futuro.
En un estado federal como el nuestro, la Constitución delega en la Nación y en las Provincias potestades concurrentes para asegurar el establecimiento de presupuestos mínimos de protección ambiental que deben ser armónicos en todo el territorio nacional. No se puede admitir que haya ciudadanos con servicios del primer mundo mientras otros se envenenan con agua contaminada por material orgánico o metales pesados.
Otro de los problemas puntuales más graves se refiere a la gestión de residuos urbanos, industriales y agrícolas, así como los provenientes de la minería, los cuales comienzan contaminando suelos y atmósfera y luego se conjugan en los ríos y aguas subterráneas afectando a la salud pública. La falta de un tratamiento integral de residuos genera también costos relacionados con la pérdida de valor de las tierras aledañas y de potencial pesquero, turístico y de esparcimiento. Asimismo, genera serios problemas de salud especialmente sobre las poblaciones más carenciadas, quienes son las principales afectadas por la contaminación porque conviven en distintas partes de nuestro país con aguas servidas y basurales a cielo abierto.
Respuesta. La variable ambiental es en realidad un desafío y no un problema. Por eso, el logro de un proceso de crecimiento respetuoso del entorno y con equidad no debiera ser presentado a la sociedad como un problema o una traba al crecimiento sino como una fuente de oportunidades y un desafío para la gestión pública. La clave está en explorar caminos posibles para hacer frente a los desafíos ambientales de este siglo, enfatizando la posibilidad de una gestión inteligente, integral y racional que transforme tales desafíos en multiplicadores del bienestar y la calidad de vida de la población.
Nuestro plan de AMBIENTE se afirma sobre los siguientes principios:
- El uso sustentable de los recursos naturales a fin de mantener un stock de recursos renovables adecuado para evitar la depredación y satisfacer las necesidades de las generaciones futuras.
- La existencia de presupuestos mínimos de protección ambiental efectivos, armónicos a lo largo de todo el territorio nacional, en particular en relación a la calidad de aguas, residuos industriales y domiciliarios y la protección del bosque nativo, e implementar medidas concretas para su cumplimiento y fiscalización.
- El acceso a la información pública ambiental, así como la participación pública y la transparencia en este ámbito.
- Análisis de impacto ambiental para todas las grandes obras de infraestructura y también para las políticas públicas, como subsidios y retenciones, con incidencia en actividades productivas con impactos ambientales significativos.
- Implementación de buenas prácticas siguiendo estándares internacionales tales como los Códigos de Conducta de la FAO en materia de pesca, actividades forestales y uso de agroquímicos.
- Una matriz energética con un mayor peso de las fuentes renovables de energía y una disminución de la dependencia sobre los combustibles fósiles.
En función de estos principios rectores, el Plan Lavagna prevé:
- Reglamentar las leyes de presupuestos mínimos de protección ambiental, sobre aguas (Ley 25.588), residuos industriales (ley 25.612), residuos domiciliarios (Ley 25.916) e información ambiental (Ley 25.831), que han sido aprobadas por el Congreso y no pueden ejecutarse por falta de reglamentación por parte del Poder Ejecutivo.
- Impulsar en el Senado la ley de presupuestos mínimos para la protección del bosque nativo (que cuenta con media sanción) y la aprobación de una ley de presupuestos mínimos para el uso de agroquímicos peligrosos, a fin de asegurar un umbral seguro de salud y calidad de vida de las poblaciones en todo el país.
- Establecer un liderazgo eficaz y una gestión transparente y proactiva en la Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo, la cual reflejará los estándares más altos a nivel mundial en buenas prácticas para el manejo de aguas compartidas. Se concursarán todos los cargos de mayor responsabilidad.
- Contar con sistemas de alerta temprana y evacuación adecuados, así como promover tecnologías de “adaptación” tomando en cuenta los pronósticos científicos relativos al cambio climático en políticas de ordenamiento territorial y vivienda. Por ejemplo, es necesario que el Servicio Meteorológico Nacional cuente con una red de radares y acceso a observaciones de satélites meteorológicos para prevenir los impactos de posibles fenómenos climáticos extremos y proteger a la población en riesgo.
- Mitigar el incremento en emisiones de gases de efecto invernadero a través de la promoción de energías alternativas, diversificando la matriz energética con energía eólica, biomasa, y otras más modernas como la fotovoltáica y geotérmica. Asimismo, ello se debe complementar con pautas para mejorar la eficiencia en el consumo.
- Reducir la dependencia sobre los combustibles fósiles y prohibir la importación de combustibles fósiles con contenido de azufre mayor a 50 partes por millón para prevenir la lluvia ácida.
- Fomentar las buenas prácticas agrícolas para conservar la riqueza del suelo y la calidad de las aguas, disminuyendo así el uso de productos químicos, promoviendo la certificación de madera, pesca y alimentos que permitan a empresas argentinas acceder a mercados premium internacionales, como el europeo, que buscan productos de calidad y pagan más por ello.
- Promover el desarrollo de corredores biológicos y reservas privadas con fines de conservación de la diversidad biológica en cada una de las eco-regiones hasta lograr un mínimo de 10% de conservación del área de cada eco-región. Promover una ley de ordenamiento territorial que establezca como requisito mínimo de protección el mantenimiento de la cobertura original, de bosques, pastizales, etc. a lo largo del perímetro de los terrenos con actividades productivas y a los costados de rutas y ferrocarriles.
- Fomentar las reservas naturales urbanas a nivel municipal, para mejorar la calidad de vida de la población y promover la educación ambiental en todos los niveles, así como fortalecer los valores comunitarios de respeto por el medio ambiente y la calidad de vida.
- Fortalecer las carreras en investigación y desarrollo de tecnologías limpias orientadas a la industria agropecuaria y energética por ejemplo apoyando el trabajo de organismos nacionales como el INTA, el INIDEP, el INIA y el CONICET, otros provinciales como el ISCAMEN, y de institutos y empresas privadas en el campo energético (energías fotovoltaicas, bio-combustibles, energía eólica y solar), en el campo agropecuario (tecnologías limpias para la agroindustria incluyendo la producción de papel y desarrollo de cultivos y productos orgánicos de exportación).
- Dejar sin efecto las medidas tomadas por la actual administración que se encuentran bajo investigación judicial por malversación de dineros públicos. Asegurar una actuación transparente de la Secretaría de Ambiente, y una relación transversal con otros Ministerios como el de Planificación, y de Economía con reuniones regulares para analizar las medidas con efectos significativos sobre el ambiente previo a su aprobación.
- Asegurar la presentación de estudios de impacto ambiental en grandes proyectos de infraestructura como los de minería, incluyendo efectos transnacionales en los proyectos binacionales, y el establecimiento de líneas de base para medir la calidad de aguas previo al comienzo de las actividades. Incorporar mecanismos de participación pública y fiscalización técnica e independiente de los efectos sobre el ambiente, y por ejemplo, requerir a las empresas mineras, especialmente aquellas que realicen minería a cielo abierto, la certificación bajo normas internacionales de calidad, seguridad y medio ambiente y la constitución de un fondo fiduciario o seguro ambiental para cubrir los costos de remediación ambiental durante las actividades y posteriores al cierre de la mina.
- Rediseñar el sistema de control pesquero para asegurar un uso sustentable de los recursos y la fiscalización adecuada de las cuotas de pesca. Instalar un sistema de licencias y cuotas transparente, de acceso público, que permita conocer las cuotas otorgadas, porcentajes utilizados, así como los días de pesca y ubicación geo-referenciada de los buques pesqueros, lo cual permitirá al resto de la industria auditar y apoyar las medidas de control de la autoridad pesquera. De esta manera se evitará la corrupción en los organismos de control y se podrá asegurar que la distribución de cuotas pesqueras beneficien a las empresas de capital nacional y con mayor mano de obra. Preservar la independencia técnica y científica del INIDEP evitando los manejos de la información científica por parte de las autoridades políticas de turno.
- Acordar un marco regulatorio ordenador para el desarrollo de la industria del papel en el ámbito del MERCOSUR garantizando adecuados estándares de protección ambiental, el uso equitativo de los recursos compartidos, una distribución equitativa de costos y beneficios y el desarrollo armónico de la región.