Presentado en Santa Fé de la Veracruz,
el 28 de Septiembre de 2007
Diagnóstico. El sector agroindustrial argentino, que ya hoy representa el 50% de la actividad manufacturera, tiene un potencial tremendo considerando la calidad y abundancia de nuestras materias primas, las capacidades de nuestros trabajadores y empresarios, y la existencia de mercados externos ávidos por alimentos ricos en proteínas, y otros productos agroindustriales.
No obstante, el Gobiernos actual no ha hecho otra cosa que desalentar al productor ganadero, al tambero, al agricultor, con la excusa de controlar la inflación y defender la capacidad adquisitiva de los sectores más pobres. Por estas razones ha implementado controles de precios, limitaciones a las exportaciones, y alentado conductas cartelizadas entre los compradores de materias primas para perjudicar a los productores, como en el caso del trigo. Se dan situaciones absurdas, producto de los errores de nuestra política de carnes, como la importación de carne de cerdo desde Brasil, siendo que somos un muy eficiente productor de maíz. O la liquidación de vientres en el mercado de carne vacuna en momentos en que los precios internacionales inducen a invertir para producir más en lugar de liquidar el stock comprometiendo la producción futura.
Respuesta. Nuestra propuesta consiste en impulsar un crecimiento equilibrado, que permita atender la exportación de bienes elaborados, al mismo tiempo que el mercado interno. Para ello, nuestro compromiso es revalorizar al productor primario, y alentar la industrialización de la materia prima, para generar más y mejores empleos.
El impacto de un fuerte impulso a las actividades agroindustriales generaría más de un millón de nuevos empleos (440.000 solamente la industria frigorífica, según estudios independientes), de alto nivel de competitividad. Se generarán asimismo exportaciones y recursos fiscales.
Más específicamente, el objetivo que el país debe perseguir con la continuidad de las políticas sugeridas en este plan es aumentar en 25% los stocks ganaderos y lecheros y en un 50% la producción de granos, en ocho años. Buscamos consolidar a la Argentina entre los principales exportadores de carne, lácteos y vinos de alta calidad.
También debemos recuperar dinamismo y protagonismo en los mercados de frutas, de pollos, de carnes alternativas, de textiles naturales, de yerba, te, café y tabaco.
Para lograr estos objetivos el Plan Lavagna prevé consolidar un marco macro que incentive la producción de bienes y servicios en general y que garantice:
- una tasa de cambio competitiva que protege el trabajo de los argentinos sin crear distorsiones;
- bajas tasas de interés que alientan la inversión y la producción vis-a-vis la obtención de rentas financieras;
- baja inflación y estabilidad por oposición a la volatilidad y a las crisis recurrentes que hemos padecido en las últimas décadas.
Estos tres objetivos requieren de un superávit fiscal consistente y mantenido en el tiempo. La respuesta del Plan Lavagna a las condiciones macro es regresar el programa económico a su curso original corrigiendo los desvíos producidos en los últimos dos años.
El Plan Lavagna prevé en el capítulo Empleo-pyme medidas horizontales pero de gran impacto en el sector agroindustrial:
- Deducir del impuesto a las ganancias a pagar todas las inversiones que realicen las Pymes del sector en la medida que mantengan la relación capital/empleo. La eliminación de todo impuesto a las ganancias reinvertidas de las PyMEs que generen empleo es una propuesta del Ministerio de Economía formulada en 2005, que fue aprobada por unanimidad en Diputados y sin embargo permanece cajoneada por decisión del oficialismo en el Senado. Esta decisión, que tiene un costo fiscal accesible, no solamente facilitará la incorporación de maquinaria y tecnología, sino también alentará la formalización de los trabajadores que hoy no están registrados.
- Bajar los impuestos al trabajo a los empleos adicionales que generen las Pymes del sector. Esta rebaja se hará convirtiendo los aportes patronales de las Pymes en una suma fija que permita, además, financiar todos los beneficios sociales de las incorporaciones a la nómina de las Pymes.
- Estimular la oferta de más y mejor empleo mediante la desgravación de la inversión en capacitación técnica para trabajadores menores de 25 años.
En una economía de alto crecimiento la estrategia del Plan Lavagna es diseñar planes sectoriales para resolver cuellos de botella limitantes a la oferta y para promover las exportaciones. Esto con el objeto de aprovechar las favorables circunstancias del mercado internacional. Para ello, se requiere concertar con los sectores productivos los objetivos e incentivos para la incorporación tecnológica y la agregación de valor en la actividad agroindustrial.
En materia de políticas específicas para el sector agroindustrial, el Plan Lavagna prevé:
- Convocar a los representantes de las principales agroindustrias a elaborar planes estratégicos a corto y mediano plazo, que tengan como premisa central un considerable aumento de la producción y con mayor valor agregado. El sector público participará como un actor más en la articulación de esfuerzos en ese sentido. Es ilustrativo por exitoso el caso del Plan Estratégico Vitivinícola, implementado por el sector privado, con participación del sector público.
- Revisar la estructura de retenciones a las exportaciones, para eliminarlas en aquellas agroindustrias regionales donde se haya verificado aumentos en los costos que afectan su competitividad.
- Eliminar todas las restricciones a las exportaciones.
- Promover incentivos financieros e impositivos para reestructurar el sector industrial y solucionar los problemas de endeudamiento de origen fiscal y provisional sujetos a compromisos de inversión y expansión productiva.
- Transformar las redes comerciales, para que el esfuerzo del productor no se diluya en la distribución. En materia de carnes, alentaremos la comercialización por cortes, y otorgaremos beneficios fiscales y financieros para fomentar la reconversión de las carnicerías.
- Asegurar la provisión de los productos de primera necesidad a precios accesibles para los más necesitados, independientemente de los avatares de los mercados internacionales con la implementación de subsidios a la demanda, incorporados a nuestro plan de asistencia a los hogares pobres, denominado Plan Proteger. Los productores de alimentos no deben ser los perjudicados por los desaciertos económicos de las últimas décadas que multiplicaron la pobreza en la Argentina.
En el caso específico de la ganadería, presentamos el 3 de agosto en la Rural, un programa específico para el sector orientado a aumentar la producción para que sea posible satisfacer la mayor demanda de los argentinos y las oportunidades que ofrecen los mercados de exportación.
El plan ganadero prevé:
- Deducir del Impuesto a las Ganancias anual a pagar el valor de todas las hembras preñadas retenidas, destinadas a producción de leche y/o carne.
- Implementar incentivos fiscales y financieros para la siembra de pasturas, verdeos y demás mejoras destinadas a la producción de carne y/o leche.
- Como consecuencia de la caída de producción local, causada por la crisis energética que el Gobierno aún no admite, autorizar la importación sin aranceles de 300.000 T de urea, y 30.000 T de azufre.
- Eliminar todas las restricciones a las exportaciones de carne, y volver a la situación de retenciones y reintegros de comienzos del 2005.
- Acordar con la industria y el comercio, hasta tanto se implemente un subsidio directo al consumo de alimentos básicos, el abastecimiento de los llamados cortes populares a precios reducidos.
- Implementar incentivos fiscales y apoyo crediticio para lograr en un plazo razonable tener un status sanitario único, tanto del rodeo como de la industria y la comercialización. Y así poder avanzar con la comercialización “por cortes”, reemplazando al actual sistema de media res.
- Consecuentemente también lograr un mejor cumplimiento fiscal de toda la cadena, para evitar la competencia desleal que se observa en la actualidad.
- En un contexto de crecimiento del sector, facilitar la reconversión de los frigoríficos con deudas fiscales, previsionales y/o bancarias.
- Proponer en los primeros 100 días de Gobierno, conjuntamente con todos los sectores de la cadena de valor, un Plan a 10 años, que procure aumentar la tasa de extracción, y el peso de faena, para llegar a superar los 5 millones de Tons. de producción de carne, y los 3 millones de Tons de Exportación.