“Tenemos la oportunidad histórica de construir una sociedad mejor. Me refiero a un país integrado socialmente, sin excluidos y con oportunidades de progreso para todos. Una sociedad vibrante y con movilidad social. Un país democrático y respetuoso de los derechos humanos. Un país abierto al MERCOSUR, al mundo y dueño de su propio destino. Un país respetuoso de sus vecinos y con profundo sentido latinoamericano. Un país sin cuentas pendientes y comprometido con la paz”.
Construir la Argentina que Roberto Lavagna y todo su equipo aspiran es una tarea compleja que excederá los tiempos de un período de gobierno y que deberán continuar y mejorar quienes lo sucedan.
Lo que se debe hacer en los próximos cuatro años para alcanzar el objetivo es lo siguiente:
- Alcanzar una tasa de crecimiento alta y sustentable que consolide definitivamente la etapa de recuperación y crecimiento iniciada en abril del 2002 y así dejar atrás cuatro décadas de volatilidad política y económica;
- Saldar la deuda social con los argentinos combatiendo la pobreza y la desigualdad a través de cinco pilares fundamentales:
- Mejor educación;
- Progreso continuo en la lucha contra la indigencia, la desnutrición infantil, la regresividad en la distribución del ingreso, la precariedad de la vivienda y el deterioro del sistema de salud pública;
- Mas empleo en cantidad y calidad;
- Mas seguridad ciudadana; y
- Mayor calidad instituciona
¿Cómo se cumplen dichos objetivos?
Con una agenda de definiciones sobre los lineamientos de política y los instrumentos requeridos para alcanzar las metas fijadas.
- Tipo de cambio alto para proteger el trabajo y la producción nacional.
- Incentivo a las inversiones, tanto nacionales como extranjeras, para asegurar el crecimiento permanente de la producción nacional.
- Política de formación profesional y de oficios para el aumento permanente de la productividad, los ingresos y la capacidad de compra de la población. También se necesita inversiones en maquinarias y equipos.
- Modelo de expansión de la demanda para que el aumento del consumo de la población, por mejores salarios y jubilaciones, sea el origen del desarrollo.
- Incorporación al consumo y a la propiedad de dos millones y medio de hogares argentinos que no tienen vivienda digna y que están imposibilitados de alimentar y educar a sus hijos.
- Mantenimiento de un círculo virtuoso de expansión del consumo y de los ingresos, el empleo y la inversión para mejorar permanentemente la distribución del ingreso a favor de trabajadores y jubilados.
- Mercado sólido y en crecimiento que incite a la innovación para un proceso de inserción creciente en los mercados mundiales.
- Política de gastos e inversiones públicas para atender necesidades ligadas a la educación, la ciencia, la vivienda, la salud, el empleo, la seguridad ciudadana y la calidad de las instituciones.
- Política de inversiones en infraestructura física en la que las iniciativas privadas y las asociaciones público-privadas tengan un papel relevante para que el Estado use sus recursos para atender la deuda social.
- Política de impuestos que se base en gravar la ganancia distribuida y la ganancia de capital para alentar la creación de nuevos y mejores empleos en blanco para los más humildes.
- Generar superávit fiscal total y primario para seguir la política de reducción de deuda y plena libertad en las decisiones económicas.
- Política financiera-bancaria y de mercados de capitales para que las tasas de interés sean bajas y similares a las existentes en los centros financieros internacionales.
- Mecanismos que permitan absorber descalces transitorios en las tasas de interés pasivas y activas para ampliarse los plazos de créditos, sobre todo dirigidos a la vivienda.
- Política laboral para asegurar el respeto de los beneficios sociales existentes y cree mecanismos de empleo nuevos que permitan pasar de empleo negro a empleo en blanco.
- Política para PYMES para favorecer la reinversión de utilidades y la creación de empleo por medio de la desgravación de las inversiones del impuesto a las ganancias.
- Políticas de precios libres para evitar rentas de tipo monopólico.
- Combate prudente de la inflación mediante políticas fiscales responsables, coordinación de expectativas de inflación con los empresarios y los sindicatos, sin abusar de los frenos monetarios y cambiarios para evitar crisis financieras y sus consecuentes secuelas sociales.
- Tarifas de servicios públicos para impedir que el interior del país y los sectores más pobres subsidien a los sectores de altos ingresos.
- Adecuada gestión del Estado, políticos y funcionarios deben ser conscientes del valor esencial que tiene la calidad de gestión, en tiempo y forma.
Además hacen falta instituciones que moderen la arbitrariedad del poder, reglas de juego para la inversión, energía eléctrica, servicios que funcionen, viviendas dignas, escuelas que eduquen mejor y que niveles las desigualdades, hospitales con insumos, políticas sociales que lleguen a la gente y no se desvíen con fines políticos, una inserción en el mundo que sea beneficiosa para el país.
Para lograrlo se necesita gestión y no discursos. Con hombres capaces, probos y dedicados a gobernar en lugar de pasar el día entero pensando en como atornillarse al poder.