En el periodo 1975-2002 la economía argentina había tenido 14 años de caída del
Producto Bruto Interno (equivalente a la producción e ingresos del país). Esa fue
una performance muy negativa si se la compara con el período 1950-1974 o si se
la compara con otro país en desarrollo, como Brasil. El desafío argentino es
precisamente quebrar este ciclo de alta volatilidad y recomenzar el proceso
sostenido de crecimiento.




En abril del año 2002 la economía y la sociedad argentina estaban en caída libre. La tarea primera fue estabilizar y normalizar la situación para comenzar la recuperación. La estabilización se logró en grandes líneas entre mayo y septiembre, evitando nuevas caídas del Producto Bruto y, sobre todo, el riesgo de hiperinflación. De hecho, el impacto negativo del PBI para el total del año 2002 se debe a lo ocurrido en los primeros cuatro meses de ese año. A partir del mes de mayo los valores son positivos pero no alcanzaron a compensar el fuerte impacto del colapso de fines 2001 e inicios del 2002. Al terminar la gestión, la expansión de la producción medida por el indicador global (EMAE), fue de 34 % y alcanzó un nuevo record histórico en la producción del país. Hay que ir 100 años hacia atrás (1903) para encontrar casi cuatro años consecutivos con tasas de expansión del orden del 9 %. Ello colocó a Argentina entre los países con mayor tasa de expansión productiva en el mundo. La industrial, el comercio, la construcción y el transporte en ese orden, fueron los sectores con mayor aumento de la producción.



En una sociedad en crisis y lógicamente descreída, fue esencial evitar propuestas grandilocuentes al estilo de los planes de desarrollo de años anteriores. Se actuó pragmáticamente sobre la realidad. Mientras que en todos los planes de desarrollo anteriores resultó que los pronósticos optimistas quedaron superados por una realidad menos auspiciosa, en el caso de los casi cuatro años iniciados a fines de abril del año 2002, la realidad fue marcadamente más positiva que los supuestos moderados con que se trabajó en la confección de los Programas y del Presupuesto.




No sólo el Producto Bruto se expandió hasta nuevos records sino que, además, cambió de manera sustancial la composición del mismo a favor de la industria, el agro y en general, lo que se llaman sectores productores de bienes que se comercializan internacionalmente. En cambio perdieron los sectores financieros (bancos, seguros, ART.AFJP), que habían sido los grandes beneficiados de la ficción de la convertibilidad en los años 90. El cambio de composición significó para los sectores productores de transables -que impactan positivamente más en el empleo- en la producción de las Pymes y del interior del país, aumentaron 18.000 millones de dólares más que durante el mejor de los años de la convertibilidad.



La expansión a nivel global puede lógicamente ser reflejada por datos sectoriales, donde la expansión en la industria, el agro o nuevos sectores como el turismo, ha sido fundamental.




No hay crecimiento sostenido sin aumento de la inversión y la productividad. La importancia central que tuvo en el programa económico puede observarse en los resultados. La inversión alcanzó un record histórico, superior a todos los años de la década del 90. Además, su recuperación luego de la profunda crisis fue más fuerte que en todas las crisis precedentes y más fuerte que lo ocurrido en otras economías emergentes luego de crisis diversas. Es decir, se superaron tanto nuestras performances del pasado como las de otros países en desarrollo. La inversión por sí sola no alcanza si no hay conciencia de la importancia de la productividad. En estos años la contribución a la expansión de la TPF (productividad total de los factores), superó claramente a lo ocurrido en circunstancias anteriores en los que el país también salía de una crisis (en 1997 el país se recuperaba aun de la "crisis del tequila" (1995).




Pasado el primer año del programa, la mejora en la productividad, el tipo de cambio competitivo y buenas condiciones en los mercados internacionales permitieron un record de exportaciones que superaron los 40.000 millones de dólares, con mayor peso en bienes industriales, diversificación de mercados, de productos y un fuerte aumento de la presencia de empresas Pymes. El superávit comercial se mantiene fuerte, combinado con un aumento de las importaciones, particularmente de bienes de capital y ciertos insumos esenciales.





De unos 9,000 millones de dólares de reservas existentes en abril del 2002 se pasó a más de 41.000 millones, de los cuales se usaron casi 15.000 millones para cancelar deuda con el FMI y con el Banco Mundial. El remanente de más de 26.000 millones de dólares de reservas hizo posible a su vez, el pago final al FMI.

Tal como se dice en la carta introductoria, una política de fuerte cuidado de los recursos del Tesoro que son de la sociedad toda, han permitido que la nación, y siguiendo el ejemplo, las provincias, alcanzaran un superavit fiscal primario sin precedentes en los últimos 50 años. La fortaleza en materia de reservas y este superavit fiscal, crearon las condiciones para una renegociación de la deuda externa que no tiene precedentes en el mundo. El ahorro fue de más de 67.000 millones de dólares y la deuda bruta quedó en niveles del orden del 72 % del Producto Bruto (había subido hasta un insólito 125 %, valor con pocos precedentes a nivel internacional actual). A su vez la deuda neta, contando las reservas acumuladas, se ubicó cerca del 55 %, lo cual hace manejable la deuda del país en los próximos 30 años. El peso del pago de intereses sobre el Presupuesto pasó de 8 % del Producto Bruto a sólo el 2 % al momento de efectuarse la reestructuración.




La fuerte reducción de la desocupación, que había alcanzado valores del orden del 24 % de la población económicamente activa y se ubica al fin de la gestión en el 10,1 %, junto a la suba de jubilaciones y de salarios, ha permitido una mejor distribución del ingreso donde aun falta un fuerte trabajo a realizar, pero que por vez primera un muchos años cambia la tendencia a la concentración por una tendencia a un mejor reparto. La reducción del número de compatriotas que dejaron de estar en la pobreza, o peor aun en la indigencia, ha sido muy marcada, pero queda todavía un fuerte trabajo para afirmar esta tendencia y consolidar la movilidad social ascendente que la sociedad argentina había perdido durante el período de la convertibilidad.





Una tasa de interés que no trasformara a las colocaciones financieras en mejor negocio que la producción (como ha venido ocurriendo en las ultimas décadas) y un Estado que se fue retirando como tomador de crédito de modo que el mismo quedara disponible para el sector privado -cosas que ha venido ocurriendo paulatinamente- han formado parte de la política de expansión y crecimiento.


Una tasa de interés que no trasformara a las colocaciones financieras en mejor negocio que la producción (como ha venido ocurriendo en las ultimas décadas) y un Estado que se fue retirando como tomador de crédito de modo que el mismo quedara disponible para el sector privado -cosas que ha venido ocurriendo paulatinamente- han formado parte de la política de expansión y crecimiento.


Al término de la gestión iniciada en abril del 2002, Argentina tiene una situación muy solidad que abre una oportunidad excepcional. Por primera vez en décadas hay hoy alto crecimiento y superavit comercial. Esto es excepcional para Argentina que solo tenía superavit comercial cuando había recesión y desempleo interno o que tenia fuerte déficit en materia de divisas si se crecía circunstancialmente por encima de cierto nivel. Esta realidad estaba detrás de los permanentes arranques y paradas de la economía argentina (stop and go). Esa relación negativa es la que ha quedado quebrada.


Igualmente y esto es tan trascendental como lo anterior, nunca en muchas décadas el país ha tenido simultáneamente superavit fiscal y superavit en cuenta corriente del balance de pagos. El contar con estos llamados “superavit gemelos” le da a la economía argentina una fortaleza excepcional (los gráficos muestran los cambios habidos desde 1960 y la situación inéditamente positiva actual).

En economía como en tantas otras materias de la vida, es posible generar euforia y bienestar haciendo "política de patas cortas" que destruyen la base de un proceso de crecimiento futuro. La "tablita" cambiaria del gobierno militar (1976- 81) o la convertibilidad (1991-2001), entran precisamente en esa categoría. Crearon ilusiones, al tiempo que acumulaban una deuda monstruosa, generaban desempleo, pérdidas en comercio exterior, desarticulación productiva e, incluso, generaron movilidad hacia abajo en la estructura social. Los datos estructurales que hoy tenemos en la mano indican por el contrario que no hay desajustes acumulados, el grueso de las variables económicas está donde se requiere para generar crecimiento sostenido con distribución del ingreso.
